Esa misma noche, Marc se ducha, y aun así, cuando sale, todavía siente el olor de Iria en la piel, como si el jabón no hubiera conseguido llevárselo del todo.
Se queda un momento oliendo su propia camisa antes de tirarla al cesto de la ropa sucia, algo parecido a la culpa mezclándose con las ganas de no lavarla nunca.
En otro punto de la ciudad, Iria llega a casa, se cambia de ropa, y al meter la camiseta en el cesto, se detiene un segundo, la acerca a la cara sin poder evitarlo.
Huele a Marc. Ese olor concreto que ya empieza a reconocer sin haberlo decidido.
Se queda quieta un momento, después mete la camiseta en el cesto de golpe, como si eso pudiera deshacer lo que acaba de sentir.
Al día siguiente, Pablo está en su piso cuando suena el timbre. Es Teresa.
—Pablo, tengo que contarte algo.
—¿Qué pasa?
Teresa se sienta, algo nerviosa.
—Ayer vi a Marc y… adivina con quién estaba… no te lo vas a creer… estaba con Iria. En la calle, cerca del metro, en la salida esa de Bilbao que está cerca de la casa de Bruno.
—¿Y?
— Pues… Estaban abrazados. Pero no un abrazo normal, Pablo. Era… intenso. Ella lloraba, él la tenía agarrada fuerte, se veía, se balanceaban juntos. Era como si él la estuviera consolando no sé… rarísimo todo.
Pablo se queda quieto, procesando.
—¿Estás segura de lo que viste? Mira que tú…
—Segurísima. Y en un momento parecía que se iban a besar, te lo juro. Se quedaron muy cerca, mucho rato. Se miraban… él sin soltarla.
—¿Y se besaron?
—No. Al final ella se apartó y se fue. Pero Pablo, eso no era una amistad normal.
Pablo callado, la información encajando con cosas que ya sospechaba desde hacía tiempo.
—Joder.
—¿Tú sabías algo? Y no me mientas… sé que sois amigos.
—Sospechaba. Marc lleva semanas raro con ella. Y la otra noche, en el ensayo, discutieron delante de todos, parecían pareja.
—Yo también lo pensé. De hecho yo dije que parecían un matrimonio peleando.
—¿Y qué hacemos con esto?
Teresa se queda pensando, insegura.
—No lo sé. ¿Se lo decimos a Bruno?
—No sé si nos corresponde a nosotros. Además conozco a Marc, dudo que haya pasado algo aún.
—Pero si esto sigue así, Bruno va a acabar enterándose de la peor manera.
