Eco

Marc la miró sin responder enseguida. Iria estaba ahí, de pie en el umbral, con una mano todavía en el pomo de la puerta y la otra sobre el lomo del galgo enorme que se había pegado a su pierna. Llevaba un jersey viejo, demasiado grande, mangas enrolladas hasta los codos. Descalza. El pelo más … Sigue leyendo Eco