Esa misma noche, Marc se ducha, y aun así, cuando sale, todavía siente el olor de Iria en la piel, como si el jabón no hubiera conseguido llevárselo del todo. Se queda un momento oliendo su propia camisa antes de tirarla al cesto de la ropa sucia, algo parecido a la culpa mezclándose con las … Sigue leyendo El metro
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